domingo, 30 de agosto de 2009

Malos o buenos despertares.


Pumpum, pumpum... Me despiertan los latidos acelerados de mi corazón. Sé que es muy temprano aunque no haya abierto los ojos. Ayer fue lunes y estas son las consecuencias de un open bar with vodka-redbull.

Abro los ojos y me odio a mi mismo por no cerrar la ventana cuando vine anoche. El sol brillante de las 9 de la mañana me fulmina por completo mientras trato de incorporarme, y sin poner mucha resistencia, me dejo caer de nuevo en la cama.

Después de unos vagos intentos de buscar la postura que me devuelva el sueño, me levanto y me siento frente al portátil, cansado, hiperactivo, con resaca de Loft. Puff otra vez martes, menos mal que hoy hay cuccagna y la Peroni con mojitos me sienta mejor.

miércoles, 26 de agosto de 2009


"No porque otros realicen mis sueños, voy a dejar de soñar"



Autor:Sergio Aguado

jueves, 13 de agosto de 2009

Un paseo por la azotea.

Después de trabajar y estudiar, me siento cansado en el sofá de mi habitación. Creo que es el momento ideal para cerrar los ojos y subir a mi azotea. Hacia mucho tiempo que no venia para quedarme un rato a ordenar algún rincón que otro (subir subo a menudo, echo un vistazo y vuelvo a la realidad).

Una vez arriba, paseando entre ideas, fotos por hacer o relatos que terminar, descubro algo inesperado. Pobre de mí pienso, y alzando la voz sin ser huraño digo:

-Todavía sigues aquí, creí haberte dicho que te fueras, que el rincón de ilusiones del que te has adueñado no es tuyo si no piensas llenarlo. Te dije que te lo quedarías si decorabas mi azotea de ilusiones, y no de indecisiones como has hecho. Ahora ya no puedo subir aquí sin ver alguna de tus cosas, me resulta imposible tener este lugar ordenado si lo vas sembrado de esperanzas rotas.

Después de quedarme agusto diciendo todo esto, respiro profundamente y me paro a reflexionar mientras observo aquel color azul que parecía adueñarse de zonas de la azotea. Una vez desahogado, pedí disculpas.


-Lo siento. Se que en secreto te fui diciendo que te instalaras en el rincón de las ilusiones. Hacia tanto tiempo que no lo visitaba nadie, que creí que podrías pasar un tiempo en él. Pero puedo decir algo a mi favor, y es que jamás pensé que lo llenarías tan rápido, ni que me fuera a gustar tanto tenerte en él. Por ahora puedes quedarte unas semanas más, pero llegado el momento, sabes de sobra lo que tendrás que hacer para ocupar mi azotea.

Después de todo esto, di una pequeña vuelta por los rincones más desordenados, y viendo el panorama decidí dejar para otro día eso de ordenarlos. Sin mas dilación bajé y abrí los ojos en el sofá de mi habitación.





Cuando la inspiración llega hay que escucharla