lunes, 27 de agosto de 2007

Helmut Newton, maestro del siglo XX

Hola, bienvenidos de nuevo a mi blog, para este segundo post he escogido como tema la fotografía, en especial un fotógrafo, “Helmut Newton”. Le he elegido a él porque me encanta su estilo y su obra. Empezare con una pequeña biografía para que os situéis un poco en el marco histórico en el que se desarrollo su obra, seguida de un comentario de su estilo, y por ultimo un comentario personal con mi opinión acerca de sus fotografías. Espero que os guste.

BIOGRAFIA
Helmut Newton nació en 1920, bajo el signo de Escorpio, en Berlín. Su padre era un acomodado fabricante de botones. El joven Helmut cursó estudios elementales hasta que las llamadas "Leyes Núremberg" impusieron la separación de niños judíos y arios.Su padre, a quien no agradaba la idea de que su hijo quisiera hacerse fotógrafo, lo envió al colegio norteamericano de Berlín. Pero Helmut fue un alumno vago e incorregible, intensado solamente en la natación, las chicas y la fotografía. De modo que pronto dejó el colegio.En 1936 fue alumno de la fotógrafa Yva (Elsa Simon), quién más tarde moriría en el campo de concentración de Auschwitz. Después de dos años de aprendizaje con Yva, Helmut Newton abandonó Berlín el 5 de diciembre de 1938, y se dirigió a Singapur, donde encontró trabajo como reportero gráfico en el Singapore Straits times. Dos meses más tarde, el redactor jefe del periódico le despidió por inútil. En 1940, newton arribó a Australia y sirvió cinco años en el ejército australiano como soldado raso, casi siempre al volante de una camión o como peón de vía de ferrocarril.Después del servicio militar abrió un pequeño estudio fotográfico en Melbourne. En 1948 se casó con la actriz June Brunell, que a partir de 1970 se dio a conocer como fotógrafa bajo el pseudónimo de Alice Springs e influyó considerablemente en su obra. A partir de mayo de 1961, Newton trabajó intensamente con regularidad para la edición francesa de Vogue, la revista de moda que a lo largo de 25 años publicaría sus mejores fotos del género y lo convertiría en el genio de la fotografía del siglo XX.



ESTILO

Helmut Newton es un surrealista contador de historias, que trajo el aura del Berlín de los años 20 a nuestro tiempo. Su trabajo de moda y comercial a menudo ha suscitado reacciones extremas y controvertidas, desde la máxima admiración a la condena más completa. Moda, desnudos, retratos, estas son las tres categorías en las que Helmut Newton divide su trabajo. Aunque las cosas en realidad no son tan simples, porque un disparo de moda puede convertirse luego en un retrato o un desnudo y viceversa. Representa mujeres que aman y desean ser amadas, que gozan con sus cuerpos, que no tienen reparos en enseñarlos ni mucho menos lo consideran un simple objeto, si no todo un culto. Claudia Schiffer, Milla Jovovvich, Naomi Campbell, y miles de famosas mas han pasado por delante de su objetivo y su lente sin miedo a ser retratadas ni al como.Predominan en su obra las fotografías en blanco y negro, poco de color, y los grandes contrastes de luces, que dan un aire retro e increíblemente atractivo a las imágenes.



OPINION PERSONAL
Yo no analizare las fotos de Helmut Newton de forma filosófica como Vanesa Prado, si no desde mi punto de vista como aficionado y desde mis gustos. Lo primero es decir que me gustan las fotografías de desnudos y mas aun si son en blanco y negro. Este artista trata muy bien el contraste y sobretodo la textura en sus fotografías, dándoles una calidad exquisita, también me parecen interesantes las escenas surrealistas que crea como escenarios, los montajes que hace con maniquíes o el encuadre de muchas de sus fotos. Hay una de sus series que trata solo de fotografías hechas a radiografías de partes del cuerpo como manos con esposas o pulseras, pies con zapatos de metal o cuellos con colgantes. En general toda su obra se centra en el cuerpo femenino, unas veces vestido de forma extravagante, otras desnudo por completo o travestido de hombre. Helmut Newton fue un artista muy trasgresor que, además de tener una gran obra artística, trabajó para las mejores revistas del mundo de la moda como por ejemplo Vogue.


Espero que os guste y bueno ya sabeis, si quereis saber mas o comentarme que os ha parecido lo podeis hacer dejando un mensaje aqui o diciendomelo por el msn. un beso a todos


2 comentarios:

sules dijo...

UN DÍA FRÍO EN PRIMAVERA

Se secó las lágrimas y levantó la cabeza. Tardó un rato en volver a sentir el mundo con claridad, pero a la vuelta de la esquina sus problemas saltaron a la papelera junto al pañuelo que antes le consolaba. Decidió que la tierra que pisaba sería tierra, que el aire que respiraba sería aire y que todo el tiempo que le restaba sería su vida. Antes de escapar del banco sacó su libreta de la cartera y anotó pedazos de calle, dibujó el rostro de la mujer de rojo y dejó limpios los márgenes para sentarse sobre ellos por las noches, cuando el tabaco le daba un pequeño respiro. Pensó que un café sería mejor que una cerveza, aunque esa idea le molestaba tanto que se tuvo que rascar las pelotas. El pitido de aquel todo-terreno estaba justificado, pero no pudo evitar volver a rascarse las pelotas, así que de camino a casa de Julia siguió rascándose las pelotas, provocando los pitidos de todos-los-todo-terrenos.
3º B, ni muy alto ni muy bajo, como Julia. Escaleras a falta de ascensor, sudor a falta de oxígeno, ¡cojones! a falta de pulmones. Y el felpudo le saludó antes que Julia, pero sus peces de colores seguían teniendo la misma expresión estúpida que tenían todos los días. Un whisky mejor que un café, solo con hielos que solo está solo cuando los hielos se derriten. Julia, sin embargo, se quitó el pijama y se calzó una zapatilla verde, su pierna de madera llevaba el calzado incorporado. No le importaba llevar minifalda, decía que de la rodilla para arriba seguía teniendo una pierna bonita y de rodilla para arriba no mentía. Aquel accidente le arrancó un pedazo de vida y la vida entera de Luis, dos pedazos de vida al fin y al cabo. Un canuto de marihuana siempre le quedaba bien entre los dedos, pero aguardó a las últimas caladas para devolverlo al cenicero. Cenizas a las cenizas. Probó a rascarse de nuevo las pelotas, pero Julia no le pitó, solo sonrió, y su boca desnuda le descubrió que con una vez más le bastaría, así que se volvió a rascar los huevos por última vez en todo el mes. Las conversaciones de marihuana siempre le dejaban mal sabor de boca, aunque era peor tener una sola pierna. Otro whisky, otra copa vacía, vacía con dos hielos que invitaban a volver a llenarla. En fin, si las cinco de la tarde no era una buena hora para emborracharse tendría que cambiar las agujas del reloj para que todo pareciese normal.
Alguien le avisó que no estaba bien visto caminar borracho por la Gran Vía. Se sintió avergonzado de las miradas ajenas y pensó que si él viese a un borracho caminar por la Gran Vía apoyado en una amiga lisiada también miraría con cara de pez de colores. Se preguntó dónde habría dejado el coche, dónde había dejado su casa y se preguntó también si su profesora de Química seguiría estando tan buena después de tantos años, y se sintió como un pez de colores apoyado en Julia. En un acto de lucidez se incorporó procurando evitar dar gritos, levantó la ceja derecha, miró a su amiga.
--¿Follas, Julia?
-- Claro que follo. —Respondió ella, en absoluto sorprendida.
-- ¿Y qué haces con la pierna?
-- ¿Con cuál de las dos?
-- Con la dura.
-- La dura la pongo sobre la mesilla.
Le pareció una buena respuesta, pero pensó que si él estuviese en su situación la metería debajo de la cama, junto a las zapatillas de estar por casa.
Al llegar a Malasaña un grupo de chavales servían litros de calimocho a espaldas de la policía. Aprovechaban que el ojo humano solo puede alcanzar a ver en 180 grados. Así estuvieron bailando alrededor de los maderos hasta que se les acabó la bebida.
--¡Maldita sea!
-- ¿Qué te ocurre?— la pregunta de Julia le irritó.
Se separó de ella con violencia, chocando contra un portal de la calle La Palma.
-- Que se me han olvidado los condones.
Julia se desternilló la pierna de risa.
-- ¿Con quién piensas follar esta noche?—Apretándose la pierna ahora.
-- Hoy quiero follar con una gorda, y si tiene bigote mejor. Caballito ganador, dirían algunos, pero a mí me parece un desafío y, por qué no, un manjar de los Dioses.
La noche caía sobre la Plaza del 2 de Mayo con una tranquilidad inusual. Despacio, las estrellas se fueron colocando una a una, en el cielo y en los baños de los bares. Aún era temprano para encontrar gordas con bigote. No tenía prisa, sabía que cuanto más tarde se hiciera más gordas deambularían con bigote por las calles. Mientras, Julia charlaba con un tipo que tenía cara de tortuga, de hecho se movía como una tortuga y tardaba en reaccionar lo mismo que puede tardar una tortuga. Luego era sordo y hacía como si se enterase de algo. Pero Julia se fue con la tortuga a ver si encontraban algún estanque para follar. Se río pensando como podría un lisiada follarse a una tortuga sorda en un estanque del Retiro, se río solo hasta que una gorda con bigote le pidió un cigarro. Sintió un vacío en el estómago.
-- No fumo cigarros,-- mintió-- ¿prefieres que follemos?
-- ¿Te gusto?
-- Esta noche me gustan las gordas con bigote.
-- Entonces es tu noche de suerte, marinero.
Aquello le sonó tan jodidamente mal que estuvo a punto de partirle la cara, pero recordó que aquella noche solo quería follar con una gorda con bigote. Se incorporó arqueando la ceja derecha para parecer sobrio, pero la impresión fue justo la contraria. La gorda con bigote se emocionó aun más al descubrir lo borracho que iba.
Literalmente se lo echó a la espalda y se lo llevó hasta su coche, un todo-terreno. Dentro del vehículo, la gorda con bigote le desabrochó los pantalones y le bajó los calzoncillos de cuadros que su madre le había regalado por su santo. La gorda con bigote se agachó para chupársela.
-- Prefiero que no me la chupes, es que tengo la polla muy sensible y con ese bigote seguro que pinchas. ¿Por qué no follamos directamente? Pero será mejor que yo me ponga encima.
La gorda se incorporó un poco indignada, pero oportunidades como esa no se repetían en su ruleta del amor.
Después de maniobrar 90 kilos de gorda con bigote en un todo-terreno consiguió colocarse encima y justo cuando la gorda se subía la falda para facilitarle el acceso recordó que se había olvidado los condones.
-- Cariño, si me permites que te llame cariño. No tengo condones, y supongo que tú, sabiendo que eres una gorda con bigote, tampoco llevarás. Hubiese sido algo fantástico, estoy seguro, pero sin condón no hay copón.
La gorda con bigote sintió por fin que aquello no tenía futuro y después de todo lo que había soportado, le cogió de los pelos y comenzó a estamparle la cara contra la ventanilla. Cuando el chorro de sangre que le manaba de la ceja derecha llegó a sus labios recordó que estaba intentando escapar de una gorda con bigote furiosa. Levantó el seguro de la puerta y escapó corriendo calle abajo.
Al llegar de nuevo a la Plaza del 2 de Mayo encontró a Julia sentada en un banco. Estaba empapada y su cara no era precisamente de satisfacción sexual.
-- ¿Al final te lo has montado con la tortuga en un estanque del Retiro?
-- Lo hemos intentado, pero aquel sordo de los cojones no se empalmaba y he tenido que dejarle allí con los patos. ¿Y tú? ¿Has conseguido follarte alguna gorda con bigote?
-- Se me olvidaron los condones en casa y me ha dado una paliza contra la ventana de su todo-terreno.
Aguardaron en silencio a que algún idiota descubriese la farsa, pero la espera fue en vano. El amanecer se llevó el calor de la noche y todas las esperanzas de volver a ser personas decentes.
-- Al fin y al cabo, también hay días fríos en primavera, ¿no?

Lupos, mis viajes dijo...

Buenas tio

Muy buenas las fotos de este hombre.

El fotografo que te comente en la facultad es sebastian salgado

Un saludo